Obesidad: la epidemia del siglo XXI
Este artículo que quiero compartirte salió publicado como “Tema Clave” en el Newsletter Nº87 de Aprender a Comer. En él, el Dr. Juan José Munné, médico nutricionista, reflexiona acerca del preocupante fenómeno de la obesidad en el mundo.

La obesidad ha sido declarada como la enfermedad crónica no transmisible más frecuente del mundo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Los expertos afirman que se transformó en una verdadera epidemia mundial.
El incremento en la prevalencia de obesidad en niños, adolescentes y adultos a nivel mundial es alarmante en casi todos los países desarrollados y en vías de desarrollo. En los EE.UU., la obesidad genera un gasto de aproximadamente 93.000 millones de dólares. Se considera que el 80% de los niños entre 13 y 14 años que son obesos “van a ser adultos obesos”, lo que hace pensar que la pediatría tendrá una importantísima responsabilidad en la prevención de la obesidad del adulto.
Tanto los malos hábitos alimentarios como la comida chatarra (fast-food), el tamaño de las porciones servidas, la falta de actividad física y el sedentarismo, hacen que el riesgo y las posibilidades de engordar sean superiores.
Tanto el sobrepeso como la obesidad traen en el adulto complicaciones inevitables como: diabetes tipo 2, hipertensión arterial, dislipidemias, enfermedades cerebro-vasculares, infartos y ciertos tipos de cáncer.
Sólo en EE.UU., unas 400 mil personas mueren cada año por la obesidad. Además, más de la mitad de la población adulta presenta sobrepeso u obesidad y en la actualidad es el principal problema de salud en ese país. La generación más joven, la que viene detrás, será seguramente mucho más obesa que nosotros y esto no indica justamente un futuro muy promisorio.
El presidente del XII Congreso Europeo de Obesidad, llevado ha cabo en Helsinki (Finlandia), el Prof. G. Fogelholm dijo: “la prevalencia de la obesidad ha aumentado con mayor rapidez en los adolescentes que en los adultos”. Muchos niños son afectados por dietas estables y a veces constantes de alimentos ricos en grasas, además de un estilo de vida sedentario, con muchas horas frente al televisor, computadoras, videos juegos, etc. La mayoría de los adultos de hoy no fueron niños obesos, aumentaron de peso después de los 25 años, pero en la actualidad tenemos más y más personas obesas a las edades de 10, 15 y 20 años. Para que este futuro se revierta debemos encontrar alguna forma de impedir la obesidad.
Fogelholm cree que la solución del problema tiene que comenzar con “generar cambios que estimulen a la gente, y particularmente a los jóvenes, a realizar más ejercicio y a alimentarse de manera más saludable”. También insistió que los cambios deben abarcar desde la comercialización de los productos alimenticios, hasta el tamaño de las porciones que se sirven diariamente. La educación y prevención debe comenzar en los hogares, seguir en la escuela, en el trabajo y en todos los ámbitos comunitarios.
La prevención de la obesidad debería ser una de las prioridades de Salud Pública de todos los países, poniendo énfasis en estimular hábitos saludables de vida en todos los grupos etéreos, especialmente en niños y adolescentes. Esto no debe ser encarado aisladamente. Las comunidades, los gobiernos, los medios de comunicación y la industria alimentaria deberían trabajar conjuntamente para combatir la obesidad.
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