
Hace apenas algunos años la mayoría de nosotros no la conocía. La rúcula es una verdura o hierba originaria del sur de Europa y del oeste de Asia y es un importante cultivo en la zona Mediterránea, en Egipto y Sudán. En la antigua Grecia era muy apreciada y recomendada para aquellas personas con problemas digestivos.
Su nombre científico es “eruca sativa”, pero dependiendo de la zona se la conoce de diferentes formas: rúcula, rúgula, roqueta o jazamango.
La rúcula tiene un sabor entre picante y amargo muy particular. Puede consumirse cruda o cocida, en ensaladas, bocaditos, pastas o pizzas. Es aconsejable consumir las hojas más jóvenes y tiernas, porque cuando ya son más grandes y duras su sabor amargo se acentúa aún más y pierde su delicadeza.
Desde el punto de vista nutricional, como todo vegetal de hoja la rúcula es fuente de fibras y agua. Es baja en calorías, no posee colesterol, ni ácido úrico, ni grasas y la cantidad de sodio que posee es baja.
Si todavía no has probado la rúcula, ¿qué esperas para hacerlo? ¡No te arepentirás!
| Vía Aprender a Comer
Tags: Alimentos, Nutrición
Entradas (RSS)