Los humanos experimentamos aquello llamado estrés cuando dentro de nosotros o a nuestro alrededor ocurre algo que altera nuestro equilibrio, por ejemplo si estamos muy nerviosos porque tenemos que dar un discurso en público.

Ante esta “amenaza”, utilizamos diferentes tácticas para combatir este agente estresante y regresar a nuestro estado normal. Y entonces inmediatamente aparecen dos opciones: pelear o escapar. Para preparar a nuestro cuerpo para llevar adelante cualquiera de las dos opciones, se produce una descarga de adrenalina que lleva sangre al cerebro, al corazón y a los músculos, lejos del sistema digestivo. En este estado de alerta deberíamos ser incapaces de comer, sin embargo se ha descubierto que a algunas personas el estrés las incita a comer más. ¿Cómo puede explicarse este fenómeno?

Las personas que están a dieta controlan el tipo y la cantidad de alimentos que consumen. Debido a este control, suelen hacer caso omiso de las señales que les indican que tienen hambre para no comer lo que les gustaría, restringiendo su alimentación. Por el contrario, aquellas personas que comen en función de su apetito no se imponen límites. Con respecto entonces a esta diferencia, las investigaciones han demostrado que quienes limitan su alimentación tienden a comer más en respuesta al estrés, mientras que quienes no lo hacen suelen comer menos.

El Dr. Paul Lattimore, experto en conducta alimentaria de la Universidad John Moores de Liverpool, explica que “estas personas dedican tanta energía a controlar sus señales biológicas que les quedan pocos recursos para enfrentarse a los problemas cotidianos. Por eso, cuando se estresan, pierden el control y si tienen comida a mano, la consumen. Además, están tan acostumbrados a no hacer caso a su cuerpo que ignoran o malinterpretan las señales relacionadas con la lucha o la huída.

¿Cómo enfrento el estrés?

El Dr. Lattimore ofrece algunos consejos: “En primer lugar, la persona debe saber qué tipo de situaciones la incitan a comer en exceso y a continuación debe idear formas alternativas de enfrentarse al estrés. Una solución ideal sería ir a dar un paseo, para cambiarnos las ideas y que además quema calorías.”

En definitiva, uno debe ser consciente de los factores emocionales y psicológicos que lo llevan a comer de más y debe poner en práctica tácticas para evitarlo. Es fundamental que para controlar el peso en una situación de estrés se reduzca la restricción alimentaria y se privilegie el consumo de alimentos nutritivos y bajos en calorías como las frutas y las verduras.

| Vía Eufic


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