La alimentación durante la lactancia debe ser rica en calorías y con un buen aporte de nutrientes tales como aminoácidos, proteínas, carbohidratos, vitaminas, minerales y grasas, ya que de estos factores dependen la salud y el bienestar de la mamá y del lactante.

En los últimos 30 años se ha demostrado mediante investigaciones científicas que la leche materna es el mejor alimento que puede recibir un bebé en los primeros meses de vida. Las razones son:

• Que es nutricionalmente superior a cualquier otra leche.

• Que es bacteriológicamente segura y siempre fresca.

• Que es el alimento infantil menos alergénico.

• Que favorece el desarrollo mandibular y dental del niño.

• Que favorece el acercamiento entre la madre y el hijo.

Debido a que el período de lactancia es muy demandante para la madre, se recomienda aumentar su dieta habitual en más o menos 500 calorías. Se deberá aumentar el aporte de proteínas (un extra de 15 gramos diarios) mediante la ingesta de carnes poco grasas, aves, pescado, huevos, leche y otros derivados lácteos, y nunca se deberá tomar menos de medio litro de agua por día. También se deberá aumentar la ingesta de hidratos de carbono (cereales, legumbres, etc.). En cuanto a las grasas, vitaminas y minerales, es suficiente el aporte normal que brinda una dieta balanceada y armónica.

Es importante aclarar que la cantidad de leche que tenga la madre no depende de cómo se alimente, sino de cada cuánto se dé de mamar al niño. Lo que sí depende de la alimentación de la madre será la composición de esta leche.

En cuanto a las contraindicaciones, se debe evitar el consumo de bebidas alcohólicas, moderar el de bebidas excitantes como el café, el té o los refrescos con cafeína, y conviene evitar aquellos alimentos que pueden darle un mal gusto a la leche, como son el ajo, la cebolla, los rábanos, los espárragos, la coliflor, los embutidos fuertes y las especias en general. Y, por supuesto, no fumar.

| Vía Aprender a Comer


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